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domingo, 4 de mayo de 2025

Gallinas, un camello...y la primavera. Encuentro con Jesús Campos, dramaturgo jiennense.


 Hace unos días el dramaturgo giennense Jesús Campos mantuvo un encuentro en la SALALApaca al hilo de los 50 años transcurridos del estreno de una de las obras que más repercusión obtuvo en el momento. Tuve el placer de asistir y ayer mismo Diario JAÉN publicó mi crónica. Os la dejo

Gallinas, un camello y… la primavera
Encuentro con el autor teatral giennense Jesús Campos
Dice el eslogan que “el teatro también se lee” y así es, bien cierto. Pero además es un instrumento que nos sitúa, no rodea y nos impregna con el aire, el sentido y el espíritu de una época con todo lo que eso conlleva.
La Salala Paca nos ha dejado esta vez navegar “marcha atrás” con Jesús Campos, dramaturgo jaenero, a lomos de un camello y acompañados por la banda sonora de 7.000 gallinas. Aquella obra con la que alcanzó el Premio Lope de Vega en 1974 celebra estos días sus 50 años y el recuerdo de todo aquello que caracterizó su estreno nos ha llevado de nuevo a tiempos de duda, inquietud, esperanza y deseo de cambio. Entre el primer y el segundo montaje de la obra, “7.000 gallinas y un camello”, Franco murió y se abrieron las compuertas del futuro, aunque con la sordina del miedo, cierta represión y el manto opresor de quienes, de la noche a la mañana, abrazaron posturas “democráticas” sin abandonar del todo el halo dictatorial de muchos años de ostentar y detentar el poder.
Jesús Campos, en su amena disertación titulada “Dimes y diretes sobre 7.000 gallinas y un camello” nos avanza los muchos problemas que tuvo con la censura y con sus planteamientos como autor y director de la obra, algo poco común en aquel momento. De hecho, aunque podría parecer que al abrir el telón nos enfrentaríamos a un drama rural clásico con la problemática “inocente” de unos granjeros que crían gallinas junto a un arroyo, la realidad era muy distinta. Hechos, lenguaje, puesta en escena y otros detalles escondían -o no tanto- la necesidad de un cambio político, social y en todos los aspectos de aquella España que luchaba por salir del letargo obligado, de la represión y de un día a día oscuro y con las alas cortadas.
Pero ¿llegaría a algo ese deseo? O, por el contrario, ¿quedaría todo en un sueño incumplido, en una de esas utopías de corto recorrido que se vuelven contra quienes las añoran? El texto de la obra giraba en torno a esa sensación de que algo iba a suceder en aquella granja avícola pero no llega a pasar. Detalles como la música y la peculiar interpretación de Enrique Morente como director de una orquesta repleta de guiños al espectador dan, ya al inicio, pistas de un desarrollo poco convencional y ese anhelo de aprehender lo que ha de suceder da contenido a la obra. Desde la cola de burro que el director de orquesta muestra mientras dirige y que posteriormente la hará, literalmente, desaparecer por los aires, hasta la caracterización de los músicos como ángeles, monstruos, travestis o, incluso, sirenas, indican un sendero complicado que, sin embargo, llega finalmente a una electrizante interpretación de “La primavera” de Vivaldi también por Enrique Morente, que ya nos cruza la cara y los sentidos con un “luchar por la primavera” que no es sino el grito de búsqueda de libertad.
Las peripecias que el estreno causó van desde un incendio, que pareció accidental, en el Teatro Español y el posterior cambio al María Guerrero, hasta la lucha para mantener la idea original de gallinas vivas en el escenario y el mecanismo que permitiera un curso de agua en el que interactuaban los actores. Por otro lado, la idea primera de “alimentar” a las gallinas con las notas del “Concierto de Aranjuez” por su sentido suntuario debió sustituirse por Vivaldi al no autorizar el Maestro Rodrigo el uso de su partitura para tan prosaica acción. Curiosamente la censura y los problemas, en ocasiones, pueden generar una mejora en la producción. Además de este cambio musical que ya hemos comentado, en palabras de Jesús Campos, lo que se censuró en boca de un sacerdote pasó sin problemas si lo decía un sacristán incluso con ideas más fuertes y controvertidas que las anteriores.
A lo largo de más de noventa minutos el autor desgranó todos los secretos del montaje, de la complicada escenografía y de su enfrentamiento con las autoridades “del ramo” que no veían con buenos ojos llenar un teatro nacional con jaulas de gallinas y, mucho menos, dejar pasar un camello como parte de la obra.
El camello, que solo es una licencia del autor para abrir una puerta a otra realidad de los personajes, sirvió como publicidad para el estreno y su razón de ser fue la filmación en la época de la película Lawrence de Arabia en Almería y los más de 300 camellos que se usaron en las misma y que luego hubieron de venderse -a 3.000 pesetas, como dice un personaje-, usarse como carne o acabar en el zoológico.
No solo el acto ha consistido en las palabras del autor, sino que se han representado -leídas- dos escenas de la obra interpretadas por Lola Vico, Luisa Medina, Guerrero Santisteban y Daniel Afán que han dejado claro el tema y el tono de esas 7.000 gallinas y del camello desaparecido siempre con ese cacareo que fue la impronta del estreno y de las muchas representaciones que se hicieron. La lectura ha servido también para recordar a los actores y actrices que estrenaron la obra, Carlos Mendy, Alberto Bové, Isa Escartín, Kety de la Cámara y el ya mencionado Enrique Morente entre otros.
Estábamos ante una obra hiperrealista y, quizá por ello, extrañamente vanguardista que no todos entendieron. De ahí las críticas entusiastas y, por el contrario, las que denostaban el texto con expresiones rayanas en el odio. Era, como afirmó Berta Muñoz, la opinión de “las dos Españas”. Esa construcción parabólica y cargada de simbolismo nos presenta una “foto” de aquel tardofranquismo que empezaba a ser “tardo” pero con dificultad.
Solo queda agradecer a Jesús Campos su amena disertación y a Carmen Gámez de Salala Paca, el habernos permitido revivir aquel tiempo en que todo estaba por estrenar, descubrir y “soñar”.

jueves, 27 de marzo de 2025

Día del Teatro

 



Hoy es el Día del Teatro y ¿sabéis? me encanta sentarme en una butaca y disfrutar de lo que el escenario nos ofrece. A veces me río, otras me emociono y siempre el teatro me llena de una especie de energía que me hace pensar, discurrir, imaginar, ser yo mismo y ser otros. Me recuerda a la lectura curiosamente. El teatro me abre puertas y ventanas, ojos y neuronas, alegrías y hasta alguna lágrima. El teatro es como la vida como me decía uno de mis profes a quien le debo muchas de esas emociones que me embargan cuando se levanta el telón.

Un día, no hace mucho, me senté frente a unas hojas y empecé a escribir. Los personajes que imagino parece que me hablan y que ellos mismos se van colocando en las situaciones que pienso. El teatro, no me cabe duda, tiene magia y nos hace partícipes de ella a quienes lo disfrutamos, a quienes lo interpretan, a quienes lo escriben y dirigen y, en especial, a los que nos sentamos en esas butacas que son vehículos hacia la imaginación, hacia la vida...
¡¡Viva siempre el teatro!!

miércoles, 4 de diciembre de 2024

MARTIRIOS DOMÉSTICOS. Una exposición con Inteligencia Artificial en Salala Paca.

 Mi pequeña crónica, publicada en DIARIO JAÉN, sobre la exposición que se presenta en Salala Paca.

Martirios domésticos: Una IA interactiva.



¿Es la Inteligencia Artificial un peligro para el arte, para la cultura, para la inteligencia HUMANA? Preguntas estas, sin duda, que abren, o inciden, en ese universo que se nos antoja proceloso y oscuro y ante el que no siempre tenemos los instrumentos adecuados para su comprensión, uso y ¿disfrute?
Las posturas, como en todos los casos en que nos “invade” algo distinto, novedoso, que nos descoloca en todos y cada uno de nuestros establecidos y rígidos cánones, son distintas, divergentes, enfrentadas y, en el mejor de los casos, simplemente opuestas.
Es obvia la desconfianza que genera un método que puede sobrepasarnos e, incluso, suplantarnos. No obstante, su uso puede “domesticarse” y transformarse en herramienta útil en muy distintos campos siempre que nos pongamos de acuerdo en una serie de normas y directrices que permitan conjugar sus aportes con las directrices de quienes aplicamos esa “IA” en nuestras acciones y propuestas bien sean educativas, culturales o sociales.
Como colofón del ciclo EN FEMENINO organizado por el equipo de Salala Paca, la creadora, artista plástica y docente Esther Gámez Blánquez ha presentado la exposición interactiva “MARTIRIOS DOMÉSTICOS” en la que ofrece una serie de imágenes generadas por Inteligencia Artificial y en la que se invita a participar a través de una web diseñada al efecto a la que se accede con un QR allí disponible. Tanto público adulto como alumnos de distintos centros educativos han experimentado con las imágenes creando un “universo” irreal pero cercano en el que se plasman esas sensaciones que el lema de la exposición suscita en los participantes. El subtítulo de la propuesta, “Mujer, hogar y publicidad” ya nos impulsa a sumergirnos en los, a veces, difíciles roles desempeñados, impuestos o asumidos por las mujeres en ese tema que se les ha supuesto siempre como ligado a su propia naturaleza: el hogar, la casa y el cuidado de los hijos y marido.
Jugando tanto con las ideas previas, prejuicios, etc. como con lo que la propia experiencia puede sugerir, las imágenes presentadas por la artista y las generadas por el público muestran un horizonte que, a pesar de parecer onírico, inyecta en la mirada, conciencia y sentido de quien las observa e incluso de quien da las “instrucciones” al sistema, es absolutamente inquietante. Realidades paralelas por las que, sin embargo, podríamos pasear cotidianamente, se nos aparecen distorsionadas en parte, pero claramente identificables y ligadas a ese martirio a que hace referencia el título de la exposición.
Mujeres que luchan en una batalla de la que, en ocasiones, no son conscientes o asumen como inherente a su condición. Mujeres que, incluso en actitudes reconocibles, “posan” con un rictus subyacente que las hace víctimas a la vez que, se diría, son dueñas de una situación en la que las hemos incluido provocando su reacción y la nuestra.
Un recorrido por las obras expuestas genera cierta zozobra en tanto en cuanto reconocemos lo que vemos y sabemos que responde a nuestra instrucción a la IA pero, también, nos atemoriza descubrirnos tras el sistema como inductores que proyectan en la imagen sus propias inquietudes, sus “monstruos” hacia, por y para esas mujeres que nos miran a través de las pantallas o expuestas en la pared.
Esther Gámez nos permite estar de un lado y del otro. Ser espectador y artífice. Diseñador y corrector todo a un tiempo mientras alienta nuestro espíritu creador con el visionado de un documental con distintos spots publicitarios que nos retrotraen a imágenes que hoy nos escandalizan pero que han sido, y en muchas ocasiones siguen siendo, señal y guía del trato recibido por la mujer a lo largo de los años en cuanto a su relación con el hogar y su trabajo en el mismo. Un ameno y clarificador dialogo sobre esta recopilación publicitaria ha constituido una parte importante del acto de presentación de la propuesta en la que los asistentes han reconstituido y traído a la luz, a base de sus propios recuerdos, el panorama en el que vivieron las generaciones anteriores de mujeres incluso de sus propias familias.
Por una vez la IA parece jugar a nuestro favor como elemento creativo al que tenemos que inyectar datos y propuestas que solo responden a nuestra idea y no a la del sistema o, al menos, somos nosotros quienes lo manejan con ánimo creativo y sin vislumbrar ninguna de esas opciones “oscuras” que se tiende a adjudicarle.
Esther Gámez, profesora en la Escuela de Arte José Nogué, ha expuesto sus obras en múltiples galerías y centros culturales de Andalucía, Zaragoza y Madrid sin olvidar sus exposiciones en Jaén en el Archivo Histórico, la Diputación Provincial, el Castillo de Santa Catalina, el Museo de Bellas Artes, el Colegio de Arquitectos o salas como la de La General, Fausto Olivares o Malevaje.
Una vez más es de agradecer el esfuerzo del equipo de La Paca, comandado por Carmen Gámez , en ofrecer un amplio abanico de propuestas que completan el círculo de la cultura con el teatro, la pintura, el arte y distintas mesas de dialogo y encuentros con autores.

Un QUIJOTE "en negro"

 Hace unos días, en Diario JAEN, se publicó mi texto "Un QUIJOTE “en negro”. Y aprovechando el paso por la Salala de ese Quijote, di un repasillo por los Teatros negros que pululan por esos mundos y con los tomé contacto en Praga precisamente, la cuna de esa expresión artística. También lo disfruté con mis chavales jabalquinteños en esos viajes que tanto nos gustaban y que completaban la labor curricular de forma divertida y amena.

Os lo dejo;



UN QUIJOTE "EN NEGRO"
Los personajes, títeres, marionetas, que cobran vida frente al negro fondo de un escenario aportan ese toque de magia irredenta que, más allá de las manos o cuerpos que les insuflan latido y movimiento, nos dejan soñar, tal vez como niños que fuimos, con un mundo en el que todo es posible y en el que los mecanismos, más o menos ocultos o directamente visibles, forman parte de la ensoñación y lejos de arruinarla la reflotan para dejarnos navegar por ella.
Mi primer encuentro con el llamado “teatro negro” fue, precisamente, en una de sus cunas primigenias, en el Staré Mesto (la Ciudad Vieja) de una Praga recoleta en la que se nos apareció, calle Karlova, el DIVADLO THEATRE BLACK LIGHT TA FANTASTIKA. Y allí, la luz jugó sus cartas venciendo al negro o haciéndolo cómplice del esplendor de la historia imaginada. Difícil olvidar aquella representación a pesar de los años transcurridos.
Poco después, en una de esas locas aventuras en las que nos sumergimos los docentes para guiar a un grupo de adolescentes de hormona en ristre a través de las atracciones de Port Aventura tratando de olvidar, o complementar, las páginas curriculares, dimos con el Templo Mágico en la zona de China. De nuevo el negro. De nuevo la luz. Y en esta ocasión disfrazada de mar, de aire, de pájaros que te revolotean, gusanitos que huyen de los anteriores, peces que flotan al alcance de tu mano…
El teatro negro y sus propuestas de similar calado tienen, por añadidura, un lenguaje universal, la música, el ruido. Y así pueden disfrutarse allende fronteras y lenguajes. A pesar de que nace en la Europa central sus representaciones se han extendido mundialmente. Conocidas son, por ejemplo, la Kompanía Romanelli de Uruguay dirigida por Martín López Romanelli que no hace demasiado pasó por Madrid con “El truco de Olej”; Iru Teatro Negro con “El soldadito de plomo”; El Espejo negro, de Ángel Calvente, con 35 años de escenarios a sus espaldas y obras como “La vida de un piojo llamado Matías” o “El fantástico viaje de Jonás, el espermatozoide”; los aragoneses “Teatro de Medianoche” con “El pirata que quiso conquistar la Luna” o los “SeRes Uhmonos”; la compañía sevillana BlackonBlack, cuyos espectáculos están representados por personas sin empleo en peligro de exclusión social o las gentes de Cachiporra Teatro en una listado muy incompleto pero que da idea de la extensión de este tipo de propuestas.
Estos días, en la Salala Paca de nuestra capital, la compañía BAMBALINA TEATRE PRACTICABLE, nos ha regalado una propuesta que no es exactamente teatro negro pero que se le acerca ostentosa, agradable y exitosamente. En ese fondo de negrura teatral, solo “disimulado” por la luz de unas velas, nuestro personaje más universal, aquí despojado de título, apellido y otros tratamientos, pasa a ser sencillamente QUIJOTE.
No escuchamos sus palabras, o mejor, sí que nos llega su lenguaje, sus gritos, sus lamentos, pero con palabras cabalísticas, abstrusas, acaso tan oscuras como el paisaje por el que se mueve. Le vemos cabalgar, soñar, dormir, pelear, interaccionar con un Sancho que parece no comprender del todo lo que sucede a su alrededor mientras sus dos “valedores”, aquellos que hacen de “alma, corazón y vida” de los títeres, nos muestran sus caras con el gesto que la marioneta ofrecería si su rostro fuese maleable o se la cubren cuando la acción pasa a terrenos ensoñados o nos muestra una parte interior de los personajes. Y todo ello aderezado por la lucha de lo real con lo supuesto, de lo pensado con lo palpable, de lo irreal con lo cercanamente visible. Ese paso de molino de viento a paraguas agujereado, de Clavileño volador a jaula de galeotes, de Dulcinea hecha luz de Luna a lágrima suspirada en el lecho final, ese movimiento de pulsos de madera y sangre hace de la representación un continuo de inquieta zozobra aun conociendo de sobra el trasiego por el que los personajes avanzan en su inmortal legado.
Quizá ese recoleto espacio de la Salala Paca es el escenario ideal para, en la cercanía, inmiscuirnos de forma completa en el ir y venir del títere y, acaso, sentir que la varilla que lo impulsa nos mueve también dejándonos presos, como a él, en la locura de las caballerías, en el supremo vuelo del amor, en la aquiescencia de que lo imaginado es lo que brilla ante nosotros.
Leyendo en la documentación del espectáculo de Bambalina que la obra ha sido premiada “a todo lo largo y ancho de este mundo”, léase Rumanía, Cuba, Polonia, amén de circuitos más cercanos como el de Almagro y sus propuestas de teatro clásico, nos queda la certeza de que los clásicos siguen vivos aun con corazón “de madera” y que la literatura, en íntima cohabitación con el teatro, nos muestra el sendero por el que avanzar en el horizonte de la cultura. La compañía, que precisamente celebra en estas fechas su 40 aniversario volviendo a representar este QUIJOTE que hemos disfrutado en Jaén, lleva en su repertorio títulos como La Celestina, Hamlet, Edipo y otros clásicos con los que ha alcanzado premios en distintos certámenes incluyendo el Max, los Arts Escéniques Valencianes o el del Festival de Sagunt.
Como en otras ocasiones no queda sino felicitar a La Paca por sus iniciativas con este tipo de obras de formato pequeño que, quizá, no serían acogidas del mismo modo en otro tipo de espacios escénicos.
De hecho, este nuevo ciclo de Teatro Clásico nos ha ofrecido ya -y con gran éxito- una adaptación del MIO CID (Teatro del Finikito) o FRANCISCA, una aproximación a la historia de Francisca de Pedraza, la primera mujer que consiguió una sentencia favorable por violencia de género allá por el siglo XVII en un montaje de Producciones 099 llegada desde el Festival de Almagro y a la que dediqué una semblanza en otro de mis artículos en Diario JAÉN.
Siempre hay vida detrás de un telón. Quizá es la nuestra…

lunes, 11 de noviembre de 2024

¡Quiero ser TEATRO!




Me acabo de dar cuenta. Quiero estar ahí arriba. Ese es mi sitio. O lo será. Quiero mirar frente a frente a las butacas, oír respirar a quienes las ocupan, saber que están observándome, atentos a un texto que les traslada emoción. Quiero pisar las tablas y escuchar el leve crujido que las hace gritar en silencio tras tantos años sirviendo de balcón hacia dentro y hacia fuera. El escenario es algo más que un cubículo de solo tres paredes. Tiene una cuarta que, dicen, es de cristal transparente pero que, a veces, se vuelve translúcido y otras opaco. Es el ojo del espectador quien lo transforma a su libre albedrío, a golpe de sus propias vivencias, de su forma de ser y de entender lo que le rodea. Un texto, una dramaturgia, un poema escénico lo es en tanto en cuanto despierta el alma apagada de quien se acerca a sentirlo, disfrutarlo, sufrirlo, digerirlo. Y yo quiero ser quien provoque todo eso en la mirada, el latido, la respiración de quién llega ante mi y toma asiento dispuesto a vivir a mi través durante los minutos que van desde que el telón se levanta hasta que vuelve a caer. Ese tiempo no me pertenece a mi ni a ellos. Es el tiempo del teatro, de esa realidad alternativa, distinta, imaginada, que solo ahí funciona, solo ahí existe. Yo quiero ser teatro. Y os invito a verme, a haceros uno conmigo, a dejar que vuestro propio telón se levante y os deje ser otro. ¿No quieres ser tú también teatro?



Entre tumbas anda "el juego" (Noches de Santos y Difuntos)

 Como todos los SANTOS tienen octava -ya lo dice el refranero popular- ayer domingo se hacía eco DIARIO JAÉN de mi artículo ENTRE TUMBAS ANDA "EL JUEGO" en relación con las noches de Santos y de Difuntos que hemos vivido no hace demasiado.

Os lo dejo.

Entre tumbas anda “el juego”
(Noches de santos y difuntos)
Pocos lugares existen que conciten tal cantidad de sentimientos, estímulos, nostalgias y recuerdos que un cementerio. Esa última morada para la que ya nacemos con el billete de ida preparado se nos antoja un lejano horizonte al que es largo y complicado llegar pero la vida, ese ingrediente básico para realizar el camino, ese dual espejismo que nos hace mirarnos en la futura lápida de epitafio soñado, nos permite circunvalar la senda e ilusionarnos con las pequeñas o grandes historias que nos harán llegar, bien con la frente alta y la conciencia fragante, bien con el ánimo engatusado por el deslumbre de lo absurdamente fútil.
De una u otra forma la llegada a ese escenario tras el que el telón ya no vuelve a levantarse sirve a menudo como espejo que, precisamente sobre las tablas del teatro o en el fulgor lumínico de las pantallas, nos enfrenta a una realidad endulzada o enrabietada en la que nos resistimos a ser protagonistas, pero en la que jugamos al despiste con guiños que nos acercan y alejan a la vez al futuro más o menos cercano que mora, eterno, tras las puertas de los cementerios.
Vagabundear entre tumbas, recorrer nichos y lápidas, dialogar con el ausente, ofrendar flores al recuerdo… son actividades propias de los camposantos y, como tales, han formado parte de guiones, textos y dramaturgias varias a lo largo del tiempo.
Ahondando en la memoria me asalta la visión de aquel panteón descrito por Antonio Gala en “Los verdes campos del Edén”. Un lugar de encuentro, de algarabía, por el que se van asomando personajes de muy diverso desarraigo llamados por Juan que, buscando la tumba de su abuelo, toma posesión de la misma sintiendo que solo a esa tierra puede llamarla suya.
Otra escena mítica nos lleva al viejo oeste americano, aunque no hayamos salido, para filmarla, de Burgos. Estamos ya escuchando la inmortal banda sonora de Ennio Morricone y vemos llegar a tres personajes, Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef, es decir, “El bueno, el feo y el malo” y el cementerio de Sad Hill huele a pólvora recordando, por su circular emplazamiento, al fragor de los gladiadores en el coliseo romano.
Si cambiamos a Morricone por Jerry Goldsmith nos encontramos con “La profecía” y con una escena “de cementerio” de las que quedan grabadas en el subconsciente quizá como la de Poltergeist, fruto de construir sobre un antiguo cementerio. Si de música hablamos no podemos obviar “Thriller” de Michael Jackson y su fantasmagórico videoclip. Los primeros compases son inolvidables ( It's close to midnight and something evil's lurking in the dark under the moonlight you see a sight that almost stops your heart. You try to scream…) y nos llevan al otro gran grupo de asiduos de noches de difuntos: zombis, aparecidos, fantasmas y otros ectoplasmas dispuestos a hacernos ¿sufrir? ¿disfrutar? en Halloween, noches de difuntos y, en nuestra tierra, también de “todos los santos”. Tampoco olvidemos a Coco y su paseo por la “Tierra de los Muertos” guitarra en ristre mientras volvemos a ser niños de nuevo.
Recogidos ya en la cercanía que nos permite respirar con la tranquilidad de lo conocido, llegamos al escenario de la Salala Paca y nos damos de bruces con el “Tosantos Cabaret”, una visita a la tumba materna que deviene en jarana festiva. Beli Cáceres, de Lunátika Atarazana, se enfunda la piel de Julieta, hija de una difunta Beatriz, que se enfrenta entre risas, reproches, confesiones y deseos a su propia existencia, a cómo la imaginó, cómo es realmente y cómo desearía vivirla.
La música y el baile se apoderan del espectador que, por el arte de la magia de la fecha y la hora, pasa a ser uno de los habitantes del camposanto y que, son “reconocidos” por una asombrada protagonista que pasea entre ellos recuperando anécdotas vividas o soñadas.
Todo sucede en el intervalo de una noche que aprisiona a Julieta en el cementerio al cerrarse las puertas y no permitirle salir mientras su “querido” esposo pugna por escapar, al bar de la esquina, y zafarse del cuidado de los niños.
Un detalle que nos recuerda que la obra, subtitulada “Tragicomedias de mujer” da paso al ciclo EN FEMENINO que se desarrolla en la mencionada Salala Paca y que nos deparará -y nos ha deparado- obras como “LA CURIOSA VIDA DE MADAME CURIE Y OTRAS MUJERES DE CIENCIA”, entre ellas Hypatia de Alejandría, original de Tomás Afán y codirigida por el autor y por Carmen Gámez con la interpretación de Vivi Alcántara y Carlos Aceituno o “FRANCISCA”, la agitada vida de Francisca de Pedraza, que ya en 1624 consiguió un veredicto de violencia contra la mujer por parte del Tribunal de la Universidad de Alcalá, interpretada por Elena Rey tras su paso por el Festival de Teatro Clásico de Almagro. Además, se ha proyectado el documental FEMINAS: MUJER, MINERÍA Y DESGARRO, dirigido por Luisje Moyano dedicado a las mujeres mineras de la zona de El Bierzo.
La programación de la Sala incluirá próximamente nuevas propuestas del Festival de Teatro Clásico que ya presentó a DON JUAN TENORIO y que traerá al escenario jiennense una sorprendente versión que del QUIJOTE presenta Bambalina Teatre, que ya ha obtenido diferentes distinciones en Polonia, Rumanía o Cuba en sus giras mundiales. Finalizará noviembre con un nuevo acercamiento al MIO CID por la compañía madrileña Teatro del Finikito. El telón no para de trabajar.
(En la imagen, Beli Cáceres en un "imaginado" momento de la representación)

sábado, 9 de noviembre de 2024

MUJERES OLVIDADAS POR LA CIENCIA (Y POR LA HISTORIA)

Aprovechando el estreno del texto de Tomás Afán "LA CURIOSA VIDA DE MADAME CURIE Y OTRAS MUJERES DE CIENCIA, escribí para DIARIO JAÉN esta crónica de las muchas, demasiadas, mujeres que en muchos campos, no solo el científico, han sido olvidadas, traicionadas o despreciadas a lo largo de nuestra historia.



Os dejo el texto.

Mujeres “olvidadas” por la ciencia.
La historia, escrita desde el lado masculino, ha tendido en demasiadas ocasiones a “ocultar” cuando no a despreciar directamente el legado de un gran número de mujeres que, sin embargo, han colaborado -y muy intensamente- al desarrollo no solo de la ciencia sino de muchos otros aspectos de nuestra civilización. Bien es cierto que últimamente se está corrigiendo esa tendencia y algunos de sus nombres ya nos van siendo conocidos, pero quedan olvidos que restañar y aportes que poner en valor.
Si mencionamos a Maria Winkelmann-Kirch, Marie-Anne Pierrette Paulze-Lavoisier, Hedy Lamarr, Lise Meitner, Maria Salomea Skłodowska-Curie, Henrietta Leavitt, Chien-Shiung Wu, Marianne Grunberg-Manago, Jocelyn Bell Burnell, Rosalind Franklin, Hipatia de Alejandría o Ida Tacke, por mencionar solo a algunas, es muy probable que no sepamos prácticamente nada de la mayoría de ellas a pesar de sus inconmensurables estudios, investigaciones y descubrimientos.
Entre esos nombres se esconden, por ejemplo, la primera mujer en descubrir un cometa, la que puso las bases de nuestras redes wifi, la descubridora de la fisión nuclear, la que completó el Sistema Periódico de los Elementos, una pionera en la cristalografía de rayos X, la descubridora de elementos de nuestro código genético, la primera gran matemática de la historia, la madre de la química moderna, una primera estudiosa de la radiactividad o aquella que nos enfrentó a los púlsares con todo lo que eso significó en el estudio del universo. Sin ellas nuestros avances y progreso no serían tal y como los conocemos hoy.
El problema es que muchos de esos logros, no todos, pero bastantes, se adjudicaron injustamente a sus esposos, a los investigadores con los que trabajaron o a quienes dirigían sus tesis o trabajos. Hombres todos ellos, claro. Esta dolorosa circunstancia no solo se ha dado en el campo científico, sino que es de una “abundancia” que debería hacernos sonrojar y tratar de resarcir el olvido y el injusto posicionamiento de estas mujeres en nuestra historia. Por mencionar algún ejemplo, aun en otras facetas no científicas, recordemos a nuestra María Lejárraga que escribía las obras que firmaba su marido Gregorio Martínez Sierra o Margaret Keane, la pintora de los ojos grandes, cuyos cuadros firmaba Walter, su marido. (A este respecto no está de más hacer constar que el Museo Provincial de Jaén tiene, precisamente, dos obras de esta pintora entre sus fondos expuestos, aunque durante años estuvieron en los almacenes y solo salieron para una pequeña exposición temporal).
El cine se ha hecho eco en varias ocasiones de la vida de estas mujeres y de sus distintas circunstancias. Recordemos algunas de esas películas: “Ágora” (2009) de Alejandro Amenábar, sobre Hipatia de Alejandría con Rachel Weisz; “Marie Curie” (2017) de Charles Berling con Karolina Gruszka y “Radioactive” (2019) de Marjane Satrapi; “Figuras Ocultas” (2016) de Theodore Melfi sobre tres matemáticas afroamericanas de la NASA: Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson que incidieron de manera fundamental en la llegada del hombre a la luna, pero que fueron eclipsadas por sus compañeros masculinos; “Descifrando el Enigma” (2014) de Morten Tyldum, sobre la criptoanalista británica Joan Clarke cuya labor no fue reconocida quedando Alan Turing como el que descifró los códigos de la máquina Enigma en la Segunda Guerra Mundial o, por no extendernos demasiado, “La buena esposa” (2017) de Björn Runge con Glenn Close y Jonathan Pryce encarnando a un matrimonio en el que no queda claro quien es el autor reconocido con el Nobel de Literatura.
Hablando de premios Nobel, Lise Meitner colaboró estrechamente con Otto Hahn, ganador del Nobel en 1944 pero él nunca reconoció la autoría de ella. Rosalind Franklin fue una de las colaboradoras del trabajo de James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins sobre moléculas de ADN, pero ellos se llevaron el Nobel en 1962. Otro caso que nos pilla más de cerca es el de Marianne Grunberg-Manago, que descubrió, junto con Severo Ochoa, una enzima de nuestro código genético. El premio, una vez más, fue para él, que no lo compartió con su compañera. Jocelyn Bell encontró la primera radioseñal de un púlsar, pero como trabajaba en su tesis dirigida por Antony Hewish a él le dieron el Nobel de Física. Al menos Dorothy Hodgkin recibió el Nobel de Química en 1964; Ada Yonath Nobel de Química en 2009; Frances Hamilton obtuvo también el de Química en 2018 y Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna, de nuevo el Nobel de Química en 2020. El “medallero” femenino está alcanzando, afortunadamente, cotas impensables hace unos años.
Un caso especial es el de Marie Curie, al que Tomás Afán ha dedicado la obra “La curiosa vida de Madame Curie y de otras mujeres de Ciencia”. Esta obra, dentro del Ciclo EN FEMENINO, organizado y diseñado por Carmen Gámez, se ha representado en varias funciones, una de ellas para alumnos y alumnas de Secundaria en la Salala Paca de nuestra capital. Plantear y abrir esta temática a las nuevas generaciones es un empeño a todas luces encomiable.
Madame Curie, como se la conoce, alcanzó dos veces el premio Nobel, el de Física en 1903 por sus investigaciones sobre la radiación junto con Henri Becquerel y el de Química en 1911 al haber descubierto el Radio y el Polonio. A pesar de su fama como investigadora, o tal vez por ello, su labor siempre fue boicoteada por sus compañeros masculinos de tal modo que cuando se rumoreó que podía ser candidata a la Academia francesa de la Ciencia, los miembros, todos varones, votaron para prohibir la entrada de las mujeres en la institución.
Pero otra sorpresa nos aguarda en la vida de Marie Curie. Su hija Irène Joliot-Curie ganó en 1935 el Nobel de Química, que compartió con su marido. Sus trabajos estudiaban la radioactividad inducida y la radioactividad artificial. Nunca más se ha producido en la historia de los Nobel que una madre y una hija alcancen el galardón.
Volviendo a la representación de la obra de Tomás Afán, los intérpretes, Vivi Alcántara y Carlos Aceituno nos llevan a pasear, entre humor y canciones, por las vidas de esas mujeres absolutamente excepcionales que no siempre alcanzaron el reconocimiento merecido. De Madame Curie a Hipatia pasando por Madame Lavoisier o Rosalind Franklin todas ellas se ven homenajeadas en cuanto a su figura y a su legado. A lo largo de la representación se nos invita a reflexionar sobre la resiliencia y el esfuerzo que se necesita, siendo mujer, para alcanzar el reconocimiento en el ámbito científico y en muchos otros. El concepto “EN FEMENINO” es algo a divulgar, interiorizar y aplicar social y personalmente y, para ello, el teatro, la educación, la cultura, nos brindan un excelente cauce para conseguirlo.

En la foto vemos, de izquierda a derecha y de arriba a abajo a Carlos Aceituno y Vivi Alcántara en el escenario, Madame Curie, Madame Lavoisier, Rosalind Franklin y a Tomás Afán comentando la obra con el alumnado de Secundaria asistente a la representación.

martes, 5 de noviembre de 2024

MUJER, MINERÍA Y DESGARRO. FÉMINAS, un documental de LUISJE MOYANO.

 Recogía ayer Diario JAÉN mi crónica del estreno de FÉMINAS en la Salala Paca presentado por Carmen Gámez y con la asistencia del director, Luisje Moyano, el guionista Raúl Cueto y algunas de las actrices del corto PESTIÑOS que completó la velada. Os dejo el texto.

MUJER, MINERÍA Y DESGARRO
(La mujer en las minas de carbón de El Bierzo como base del documental de Luisje Moyano)
La Salala Paca se transforma de nuevo en sala de proyecciones para ofrecer el documental FÉMINAS, dirigido por Luisje Moyano. Si desbrozamos ese título nos encontramos con la fe y con las minas y eso permite que nos hagamos una idea de lo que el director pretende transmitir a la vez que formamos ese sustantivo que se usa como sinónimo de mujer.
Cuenta el director que, para unas localizaciones que necesitaba para su película “Camino negro” llegó con el equipo a la comarca de El Bierzo. La historia del film recogerá el ambiente de la cuenca minera leonesa con toda la problemática del momento, los primeros años 70, en el que se produjeron manifestaciones y protestas en aras de mejoras en las condiciones laborales de los mineros del carbón. En esa labor de búsqueda, Luisje se topó con un grupo de mujeres, “con el alma marcada por el carbón” como él mismo las define y el empuje de su descubrimiento fue de tal calado que decidió recoger sus andanzas, sus vidas, sus desvelos, en un documental que ahora se estrena en Jaén.
Se da la curiosa circunstancia de que también en la zona se filmó el capítulo piloto de la serie “La cuarta bestia” basada en el libro del escritor jiennense Luis Miguel Sánchez Tostado y que recoge un episodio de la crónica negra española relacionado con la localidad de Castillo de Locubín en 1898 y cuya víctima apareció en Moclín, Granada, en el llamado Cortijo Pedernales.
Pero volviendo al recorrido por El Bierzo del equipo de Luisje Moyano, el encuentro con varias mujeres como Olimpia Otero, Hortensia Riesco o Rosario Giráldez hicieron que los planes cambiaran y decidieran emprender la grabación del documental que nos ocupa. La base de la película “Camino negro” era el libro de María Luisa Picado Silva y también aparece con su testimonio en las imágenes que, con un cierto tono poético, van desgranándose en la pantalla con la locución de la actriz la actriz Cristina Mediero , muy relacionada con Jaén, que pone la voz en off para ir introduciendo los testimonios de todas esas mujeres de las cuencas mineras del Sil, Fabero y Laciana recogidas en Páramo del Sil, Toreno, Matarrosa, Fabero o Villablino entre otros puntos de la zona.
La música está muy presente en la obra y, curiosamente, es el único hombre que aparece, Javier Rodríguez Sotuela, el llamado “cura rojo” de Matarrosa del Sil, quien se encarga de poner las últimas notas con su guitarra. Este sacerdote, en el difícil escenario de aquellos convulsos momentos, tomó postura y se alineó con los mineros cambiando “santos por pancartas” en palabras de Luisje que le entrevista como punto final del documental.
La obra está coproducida por el Grupo Editorial Angels Fortune, Fortune Films Productions, y por TANE Producciones, la productora de Luisje Moyano y Emilio Schargorodsky.
Su proyección en la Salala Paca se encuadra dentro del ciclo EN FEMENINO que presentará distintas propuestas teatrales y cinematográficas relacionadas con el papel de la mujer en la historia. Próximamente se representará la obra FRANCISCA sobre la vida de Francisca de Pedraza, primera mujer que consiguió que un tribunal emitiera una sentencia por violencia contra la mujer en el siglo XVII o la original propuesta de Tomás Afán LA CURIOSA VIDA DE MADAME CURIE Y OTRAS MUJERES DE CIENCIA sobre el borrado y el vacío de la mujer y sus logros en la historia. Está interpretada por Vivi Alcántara y Carlos Aceituno.
También “rondando” el tema EN FEMENINO la proyección de MUJER, MINERÍA Y DESGARRO estará acompañada por el corto PESTIÑOS, dirigido asimismo por Luisje Moyano y basado en el relato “Proselitismo íntimo” de Luis Miguel Sánchez Tostado, colaborador con el director en otros proyectos como antes hemos mencionado. El cortometraje, que está interpretado por varias actrices y actores de la tierra, como Ana Galán, Pedro Jiménez-Vallejo, Ana Ifigenia y Manuela Torrijos , nos va dejando las confesiones de unas amigas sobre sus relaciones con sus últimos novios. Un desternillante tono de comedia da buena cuenta de las aventuras de estas mujeres. El texto original fue galardonado con el premio DULCINEA en Zaragoza en la última edición.