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domingo, 13 de octubre de 2024

Luna

 



Luna, amiga, agradezco ese rayo que me envías cada noche y que va guiando mi mano en estas cuartillas preñadas, aunque ellas no lo saben, de versos que solo bajo tu influencia van apareciendo, brotando de una nada de la que tanto sabemos tú y yo. Luna, contigo la noche es más plácida y tiene esa iridiscencia que me hace sentirme una contigo. Es tu luz, prestada pero bien interiorizada, la que me hace abrir los ojos y sentir que las palabras nacen sin esfuerzo, cálidas, burbujeantes, bailando con tu huella en la noche. Tras el crepúsculo espero ansiosa todos los días tu guiño allende mis cristales. Te veo, te hablo, te escucho. El rumor de tu audaz movimiento por las sendas celestes, lejos de distraer mi búsqueda del verso, me impulsa con su ritmo, con su peculiar latido astral hasta hacer que mi mano plasme ese universo que me ofreces. Luna, ¿qué haría yo sin ti?

Dedicado a todas mis amigas “dadas” al bello arte de la escritura, sacerdotisas del verso, vestales aupadas al Olimpo de la poesía: Mari Angeles Solis, Lola Fontecha, Teresa Viedma, Rosario Sabariego, Isabel Rezmo, Rocío Biedma... y tantas otras.

viernes, 11 de octubre de 2024

Olor a verso.


 ¿A qué huele el recuerdo? ¿Cuál es el perfume del poema? Las páginas del verso disponen de su propia fragancia, la de la poesía y la de ese tacto devenido en flor que alguien dejó apresada entre el verbo untuoso de Federico.

Entre Walt Whitman, la América junto al Hudson y el Son de los negros en Cuba están los pétalos del tiempo, fundidos en la huida de la orilla del cieno, como diría Lorca, camino de la bacanal de la naturaleza muerta que sobrevive siempre al soplo de la pluma del poeta.
Las flores son también versos. Ellas lo saben y se dejan acariciar por el calendario que las deja exhaustas con el solo aire que circula entre poemas escritos con la tinta transida que Federico exprime.
Y nosotros, los lectores, los que olfateamos flores, versos y poemas, quizá también lo seamos. Como me gusta siempre recordar, ya lo dijo Gil de Biedma: Pensé que quería ser poeta, pero en realidad lo que añoraba era ser poema…
Pues eso.

domingo, 29 de septiembre de 2024

Poetas con niños.



 Siempre me enternecen sobremanera este tipo de imágenes en las que los poetas aparecen rodeados de niños. Da igual si se han acercado a saludarles, si son sus hijos, vecinos o familiares de amigos. Son niños y niñas que se encuentran de tú a tú con la poesía, con el verso. Quizá ninguno de ellos siguió luego esos caminos literarios pero ese instante en que su mirada se cruzó con los ojos de Federico, de Juan Ramón, de Rosa Chacel, de Rosalía de Castro, quedó plasmado, recogido, congelado en el minutero de la historia y ahí permanece con aires de inmortalidad. La poesía no tiene fecha de caducidad ni de consumo preferente. La poesía, como decía Apuleyo Soto, "es una niña" y como tal se nos muestra y "juega" con nosotros.

Dejad que los niños se acerquen a la poesía, que la disfruten, la practiquen, la lean, la escriban... dejemos que se aficionen a "ser poetas" o, quizá, en palabras de Gil de Biedma, "ser versos".